Me nutro del silencio, de
esta euforia ardiente que vive dentro de mi,
estallando en mil susurros
de luz, recorriendo sin prisas, este frágil cuerpo.
Emano sin pretenderlo, sin
buscarlo, una ingenua sonrisa que muestra
toda la felicidad que alberga mi corazón, Júbilo sembrado por ti, por tu grandeza.
Sentada en silencio, con los ojos cerrados, viajo hacia
el origen de mi existencia,
gozando plenamente del viaje... de
nosotros.
Como papel de seda te
envuelves en mi vastedad con cierto arrullo y suspendida en el abismo de
esta plenitud, abandono toda lucha por
conseguir una respuesta...
Naia Marlo
2 comentarios:
Amo la literatura, un acierto encontrate...
Abrazos, Monique
Muchas gracias amiga Monique por tus palabras y tu visita...
Un gran saludo
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